miércoles, 21 de agosto de 2013

En recuerdo de Avelino Pousa Antelo.

Los años avanzan a velocidades incontrolables. El tiempo es una quimera, es humo que se eleva hacia el cielo como cometa sin hilo;se escapa de las manos como el agua, escurriéndose entre los dedos.
 Por delante de nosotros, el tiempo pasa como un atleta olímpico sin objetivos, mientras perdemos la conciencia de la importancia de lo cotidiano. Hechos aparentemente normales, como por ejemplo, esos momentos en los que podemos conocer a un hombre, que mostrando su naturalidad, su cercanía, su respeto por "el otro", y  precisamente por eso, no somos capaces de medirle,pensamos que es como nosotros,como cualquiera  de nosotros, y no es así.Es un  predestinado a ser Historia. 
Ese instante, de una tarde de primavera, compartiendo un vaso de vino de la tierra, hablando de Galicia, de su pasado,presente y futuro, se convierte en sí mismo,y por su propia naturaleza, en momento esencial en nuestra vida,en algo trascendente en nuestro futuro.
Hay que saber, que en esa conversación, se está creando una foto fija, para llevar para siempre en la cartera.
El trago fresco de vino, hay que apurarlo, vivirlo intensamente, cuando el presente es convivido con un tipo especial de ser humano, el que sin saberlo ni pretenderlo ofrece gratis lecciones magistrales de supervivencia. 
Avelino Pousa Antelo, fué uno de esos hombres de bien, que supuso para mi vida, un ejemplo de sabiduría honesta, de integridad de mundo antiguo, de amor intenso e insobornable por los principios más valiosos.
Avelino,el querido y recordado, con esa boina del inviern o,y esa gorrilla de algodón para el verano, que encubrían y atesoraban, las ideas más bondadosas y profundas, sin precios al uso, fué capaz, como sin querer, de transmitir, en un conjunto de momentos, de conversaciones, de referencias, de relajada rabia, un estado de ánimo, cuyo significado era el de la resistencia ante el ataque secular de los oscuros enemigos;  píldoras de esperanza de un futuro que no admite desánimos, ni ataques de melancolía.
Avelino Pousa, me enseñó a amar, con respeto, a una Galicia cívica, culta,limpia de impurezas e intereses bastardos;En un País en el que solo deben caber, los buenos y generosos,como él mismo.
La sensibilidad de ciudadano libre, que repartía a quien quisiera aceptarla, es hoy necesaria, como siempre, más que nunca, cuando al acecho está el "victorioso" enemigo, que quiere a toda costa desmemoriar a los vivos,mediante la "monarquía" del pensamiento único; cuando la corrupción y la avaricia, encubre y falsea las ideas,queriendo convertir en verdades las más grandes mentiras.
Personas como mi querido Avelino Pousa Antelo, siempre vivirá, más allá de la muerte física, para bien de la resurrección de las ideas, para la regeneración de un humanismo que los malvados quieren enterrar. 

1 comentario:

  1. Creo que a don Avelino a última vellez deulle un pouso máis auténtico aínda. Unha visión máis ampla, que lle permitía aceptar a realidade, e quizabes confiar nesa expresión de Galicia como unha parte do mundo por dereito propio.
    Apertas

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